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Save the Children International (SCI) posee más de 1.100 vehículos en todo el mundo y alquila cientos más. La organización reconoció el papel central de su flota en términos de ejecución de programas, presupuesto, seguridad y huella medioambiental. Enfrentados a una flota antigua, cara y sobreinflada, y a la falta de una aplicación coherente de las nuevas tecnologías de vehículos, en 2021 se embarcaron en su estrategia de transformación de la flota.
En pocas palabras, SCI pasó a comprar sus vehículos de forma centralizada y a alquilarlos a los proyectos en función de las necesidades. Los costes se recuperan a través de un cargo por servicio de flota (FSC), cargado directamente a los respectivos proyectos. Se utilizó un sistema de gestión de flotas llamado ProFleet (basado en un software de flotas llamado FleetWave), así como sistemas de control de vehículos (IVMS), que permiten el seguimiento. Los conductores deben recibir formación adicional sobre seguridad vial, disponible en varios idiomas. Se venden los vehículos viejos, se compran nuevos y se reduce la necesidad de conductores y vehículos de alquiler. Este planteamiento permite optimizar continuamente el presupuesto y el tamaño y composición de la flota (también llamado "redimensionamiento de la flota") con menos vehículos pesados 4x4 y vehículos más ligeros y/o híbridos (y, en el futuro, eléctricos).
El elemento clave es el cambio de la estructura financiera: Tomar el control central de la financiación hizo que esta transformación fuera sistémica y a largo plazo. El resultado es una solución de transporte más segura y fiable que ofrece una buena relación calidad-precio al tiempo que reduce el impacto ambiental.